¿Busca opciones de prevención y tratamiento de la osteoporosis? Obtenga información sobre las opciones eficaces
La osteoporosis aumenta el riesgo de fracturas y puede avanzar sin síntomas durante años. Conocer cómo prevenirla y qué terapias existen ayuda a proteger la salud ósea a largo plazo. Esta guía explica hábitos útiles, pruebas diagnósticas y opciones de tratamiento, incluidos fármacos, junto con sus posibles efectos secundarios.
La osteoporosis es una condición que reduce la densidad y la calidad del hueso, elevando el riesgo de fracturas en cadera, columna y muñeca. Aunque a menudo no causa dolor hasta que ocurre una fractura, puede prevenirse y tratarse con una combinación de hábitos saludables, evaluación del riesgo y terapias médicas cuando están indicadas. Comprender cómo se decide el inicio del tratamiento, qué esperar de los fármacos y cómo mantener los huesos fuertes en la vida diaria permite tomar decisiones informadas y seguras.
Este artículo es solo con fines informativos y no debe considerarse consejo médico. Consulte a un profesional sanitario cualificado para obtener orientación y tratamiento personalizados.
¿Qué son los tratamientos de osteoporosis?
Los tratamientos de osteoporosis abarcan medidas no farmacológicas y terapias con medicamentos. El primer paso es evaluar el riesgo mediante historia clínica, antecedentes de fracturas y pruebas como la densitometría ósea con rayos X de doble energía, conocida como DXA. El resultado se expresa como T-score; valores iguales o inferiores a −2,5 indican osteoporosis. En personas con osteopenia, la herramienta de cálculo de riesgo de fractura a 10 años, como FRAX, puede orientar si conviene iniciar medicación. El objetivo del tratamiento es reducir el riesgo de fracturas, mejorar o mantener la densidad mineral ósea y minimizar caídas. La elección se personaliza según edad, sexo, comorbilidades, preferencia del paciente y perfil de seguridad.
Prevención de la osteoporosis en la vida diaria
La prevención de la osteoporosis comienza con un estilo de vida que apoye la salud ósea. Una alimentación suficiente en calcio y vitamina D es clave; el calcio puede provenir de lácteos, bebidas enriquecidas, legumbres, frutos secos y verduras de hoja verde, mientras que la vitamina D se obtiene de la exposición solar moderada, alimentos fortificados y, si es necesario, suplementos indicados por un profesional. El ejercicio regular que combine trabajo de fuerza, impacto moderado y ejercicios de equilibrio ayuda a estimular el hueso y a reducir caídas. Mantener un peso saludable, evitar el tabaco y moderar el alcohol protege el esqueleto. En el hogar, conviene revisar alfombras sueltas, mejorar la iluminación y usar calzado estable para prevenir tropiezos. Para personas con riesgo elevado, una evaluación de la vista, audición y medicación también disminuye la probabilidad de caídas.
Fármacos y medicamentos para la osteoporosis
Cuando el riesgo de fractura es alto, los fármacos y medicamentos para la osteoporosis pueden reducirlo de manera significativa. Entre los antirresortivos, los bisfosfonatos como alendronato, risedronato, ibandronato y ácido zoledrónico disminuyen la pérdida ósea; se administran por vía oral semanal o mensual, o por vía intravenosa anual según el compuesto. Otro antirresortivo es denosumab, un anticuerpo monoclonal subcutáneo cada seis meses. En casos seleccionados con riesgo muy alto o fracturas vertebrales múltiples, se consideran agentes anabólicos que estimulan la formación ósea, como teriparatida y abaloparatida, administrados por un periodo limitado. Romosozumab, con acción dual anabólica y antirresortiva, es otra opción en ciertos escenarios. En mujeres posmenopáusicas, moduladores selectivos del receptor de estrógeno como raloxifeno pueden ser útiles, especialmente cuando se desea un efecto preferente en columna. La elección del fármaco se basa en el perfil de riesgo, preferencia de vía de administración, adherencia, función renal y antecedentes de eventos como trombosis venosa. Tras tratamientos anabólicos, suele recomendarse un antirresortivo para conservar las ganancias de densidad. Además, el profesional supervisa calcio y vitamina D adecuados, y planifica la duración del tratamiento, que en algunos casos incluye periodos de pausa estructurada con reevaluación.
Efectos secundarios de la osteoporosis y su manejo
Comprender los efectos secundarios de la osteoporosis y de sus tratamientos ayuda a anticipar y manejar molestias. Los bisfosfonatos orales pueden causar irritación esofágica o malestar gastrointestinal; tomar la pastilla con abundante agua y permanecer erguido durante al menos 30 minutos reduce ese riesgo. En tratamientos prolongados, se han descrito eventos poco frecuentes como fracturas atípicas de fémur y osteonecrosis de mandíbula, por lo que se recomienda vigilar síntomas de dolor persistente en muslo y mantener higiene dental, informando al odontólogo. Denosumab puede asociarse a hipocalcemia, especialmente en personas con deficiencia de vitamina D o alteración renal, lo que exige control analítico y suplementación cuando procede. Los anabólicos pueden producir mareo transitorio, calambres o elevación leve de calcio. Raloxifeno puede causar sofocos y aumenta el riesgo de trombosis en personas predispuestas. Cualquier síntoma nuevo o preocupante debe comentarse con el equipo de salud para ajustar la terapia de forma segura.
Seguimiento, adherencia y evaluación del progreso
El seguimiento es parte esencial del éxito terapéutico. La densitometría DXA suele repetirse cada 1 a 2 años para valorar respuesta, teniendo en cuenta que los cambios en densidad son graduales. No obstante, la reducción del riesgo de fracturas puede observarse incluso antes de grandes cambios en la medición ósea. Mantener una buena adherencia al régimen, registrar caídas, revisar la medicación que afecte el equilibrio y actualizar antecedentes de fracturas guía los ajustes del plan. En personas con múltiples factores de riesgo, el profesional puede recomendar dispositivos de asistencia para la marcha o programas de entrenamiento del equilibrio. La revisión periódica de calcio, vitamina D y función renal asegura la seguridad de los tratamientos.
Cómo decidir el mejor camino para cada persona
No existe una única estrategia válida para todas las personas. La decisión combina la valoración clínica, la preferencia individual y la evidencia sobre reducción de fracturas. Para algunos, fortalecer hábitos y suplementar vitamina D y calcio será suficiente; para otros, el riesgo elevado justifica iniciar fármacos. Cualquier plan debe acompañarse de medidas para prevenir caídas y de un seguimiento que confirme beneficios y minimice riesgos. Un enfoque gradual y revisado periódicamente permite proteger la salud ósea a largo plazo con medidas proporcionales al riesgo real.